Rogando una oportunidad

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Durante este tiempo que llevo conociendo un sin fin de bandas que tocan cada semana (ojo, dije cada semana, no fin de semana) en los locales que ofrecen sus escenarios, es indudable el esfuerzo que hacen dichas bandas para ganarse ese espacio y darse a conocer. La radio es la otra plataforma para alcanzar cierto reconocimiento pero con una complejidad mayor de alcanzar, ahora con las redes sociales y plataformas de streaming se ha vuelto algo más accesible y si antes casi tenías que rogar una oportunidad para que sean tocados sus temas, hoy en día plataformas como Spotify o Soundcloud te hacen más fácil el dar a conocer tu música, pero no podemos negar que la radio sigue siendo una vitrina que llega a una mayor masa siendo más eficiente si se trata de ampliar tu público.

¿Como era antes?

No hace mucho, quizás 15 años atrás, si tenías una banda y querías alcanzar una fama mediana tenías que tocar en todos los escenarios posibles y si tenías suerte el amigo de tu amigo algo se acordaría de un riff que hiciste en tu show. Para llegar a la masa la radio cumplía (y sigue cumpliendo) un papel fundamental. Antes las bandas iban con cintas de cassette grabadas de forma muy artesanal, algunos incluso en radios de casa, en improvisados estudios donde la mejor amiga de la acústica era la humilde y poco valorada bandeja de huevos. Los que tenían algo de suerte ($) podían grabar en algún estudio, pero eran unos pocos.

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Si ya tener una grabación que sonara medianamente aceptable era una odisea, que sonara en la radio era otra historia e incluso hasta más humillante, y es que en el mundo de la música siempre habrá gente, ya sea  productores o programadores de radio que por apariencia o no les cayo bien un integrante tratarán de tirar todo tu esfuerzo a la basura, un consejo: Si eres honesto con tu trabajo, no dejes que nadie te diga lo que tienes que hacer y solo rescata los comentarios que crees que te ayudarán a mejorar.

Hoy en día la tecnología ha hecho que cambie en algo el escenario, ahora puedes tener un estudio de grabación en tu PC o hasta en la palma de tu mano en un Smartphone, este hecho hizo que ya no fueran mil los músicos que están buscando la oportunidad, ahora hablamos de millones. Ante el nuevo paradigma también hay nuevos parámetros para medir el éxito que una banda pueda tener, hay fenómenos que se viralizan en Internet a través de YouTube, a través de las redes sociales, pero siempre el denominador común es que se necesita el espacio para que esos músicos jóvenes y no tan jóvenes puedan mostrar su trabajo, el contenido de las redes sociales avanza demasiado rápido y ese pequeño reconocimiento que se traduce en likes solo te durará 5 minutos, por este motivo la radio sigue siendo el camino con mayor eficiencia para la difusión musical.

Los medios han hecho oídos sordos a las bandas nacionales que quieren un espacio, personalmente no creo que baste con una ley que se obligue solo a las radios a difundir un 20% de música chilena: la ley debiera extenderse a la televisión, la que debiera tener espacios para difundir música nacional emergente y grupos nuevos. 

Debiera extenderse a los portales electrónicos de origen nacional para que no solo YouTube sea la plataforma para mostrar el trabajo de estos músicos; debiera también extenderse a los diarios para que incluyan reportajes de artistas emergentes. Incluso podría legislarse para que los festivales, los municipios, las productoras, incluyan por ley a los artistas locales, emergentes o bandas nuevas en los shows que organicen.

En este tiempo que he visto muchas bandas nacionales he aprendido que existen varias categorías de artistas; los que buscan fama, los que hacen música para vivir de la música y los que hacen música porque les gusta y en menor medida hay quienes quieren solo entregar un mensaje a la sociedad.

Otra cosa inevitable es ver a las bandas emergentes como relleno de algún evento de algún artista reconocido, lamentablemente esa es la realidad de muchas bandas locales de todos los estilos. Los llevan como relleno, los tratan como relleno, y lo peor es que los hacen sentir como relleno. Un poco de respeto, un poco al menos de reconocimiento al trabajo que hacen, es lo mínimo que podemos pedir por estas bandas que ensayan todas las semanas invirtiendo tiempo y dinero para que toquen 3 temas en algún festival comunal.

Ojalá que tal como se invierten miles y miles de millones de pesos en construir canchas de fútbol para que las utilicen sociedades anónimas del fútbol, algún día se puedan construir salas de ensayos o estudios de grabación para hacer mas accesible la producción musical para las bandas emergentes, porque, definitivamente, lo mas complicado para los músicos es, paradójicamente, hacer música.